4.3. Secuencia de mariposa

Para muchos/as, la mariposa es el estilo más difícil de realizar, aunque la realidad es que su secuencia de nado es, probablemente, más sencilla que la de el resto de estilos. Quizá, la mayor complicación que reporta este estilo a la hora de ejecutarse sea la exigencia física que conlleva el mismo; aunque ya anticipo que no es necesario tener que nadar a tope para poder nadar a mariposa, sino que basta con con algo de técnica, flexibilidad, coordinación...

La secuencia a nado de mariposa consta básicamente de un ciclo de brazos en el que se dan dos patadas de mariposa. A partir de ahí, se sigue repitiendo esta secuencia y se conforma el nado, con la particularidad de que se puede escoger respirar o no en cada ciclo; dependiendo de diversos factores, principalmente la necesidad de O2 Vs. hidrodinámica. El ciclo de brazos consta de dos partes, una de tracción y otra de recobro. Durante la última fase de la tracción (el empuje) se da la primera patada de mariposa (la que salpica y saca la cabeza); y, al final del recobro aéreo se da la segunda patada (la que mete la cabeza e invita a deslizar). Las piernas van unidas irremediablemente a los brazos, aunque traten de dejarse quietas; ya que de lo contrario no se podría realizar correctamente la brazada. Podéis obtener información más detallada en el apartado de brazos de mariposa.

Aprovecharemos este apartado para centrarnos en algunos aspectos o claves básicas que hay que tener en cuenta para conseguir que nuestro nado de mariposa sea lo más eficaz posible:
  • La cabeza sale antes que los brazos y entra antes que los brazos. Puede parecer redundante, pero es fundamental a la hora de dominar este estilo. En efecto, la cabeza sale para respirar coincidiendo con la primera patada de mariposa y mientras los brazos están empujando dentro del agua. Luego le seguirán los brazos haciendo el recobro aéreo. La cabeza sale lo justo para respirar y, en seguida, entra al agua llevando la barbilla al pecho. Tras entrar la cabeza, le seguirán los brazos, junto con la segunda patada de mariposa. Esto es aplicable igualmente si no se sacara la cabeza para respirar (se hace el amago de sacarla). Realizando este movimiento se consigue que el cuerpo lleve la ondulación justa que necesita este estilo para secuenciarse adecuadamente.
  • Cuanto menos se ondule, mejor. La ondulación es inevitable en mariposa. No es necesario exagerarla, ya que eso lo único que hará es que nos desplacemos más hacia arriba y hacia abajo y menos hacia donde tenemos que desplazarnos: hacia delante, en línea recta. No hay que olvidar que la línea recta es la distancia más corta entre dos puntos. Esto se aplica también a la natación. A la hora de llegar de una pared a otra no sólo hay que ir recto/a dentro de la calle (sin ir de una corchera a otra), sino que también hay que procurar ir lo más recto/a posible por la superficie del agua.
  • Necesidad de O2 Vs. hidrodinámica. Cuantas menos veces se saque la cabeza, más rápido se irá, ya que se minimiza la resistencia hidrodinámica al avance (oleaje y forma). Pero claro, si no se respira, no se obtiene el oxígeno necesario para el metabolismo energético de los músculos. En pruebas cortas anaeróbicas (50 metros), es mucho más frecuente ver hipóxicos mayores en mariposa. En pruebas más largas, como el 100 o el 200, se suele respirar cada brazada o cada dos.
  • La mariposa deriva de la braza, no del crol. Podría parecer que la mariposa es como nadar a crol con los dos brazos y piernas funcionando al unísono; pero no es así. La mariposa es un estilo simétrico, como la braza. No tiene rolido de hombros. Cierto es que, al igual que ocurre en crol, el recobro de brazos es aéreo; pero, a diferencia de éste, los brazos no van doblados, sino estirados y recobrando lateralmente. La mariposa surge por una necesidad de darle más velocidad al nado de braza y evitar el recobro acuático de brazos y piernas.
En el vídeo os enseñaré cómo se realiza la secuencia de nado en mariposa. Espero que, al verla gráficamente, os sirva de ayuda y estímulo para que comprobéis que este no es, para nada, un estilo imposible de realizar:


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